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Lanzarote, la tierra del diablo

  • Aarón Rodríguez Ramos
  • 22 nov 2016
  • 5 Min. de lectura

Pocos sitios impresionan más a su visitante que la "isla roja" por excelencia, la más volcánica en apariencia y en entrañas de las Canarias (bajo permiso estricto y receloso del padre Teide en Tenerife). Lanzarote es apasionante y brillante, sobre todo por el rojizo de sus playas, medianías y cumbres. Una isla de contrastes que abarca tonos ocres, verdes o azules, algunos hasta con apellidos (esmeralda, turquesa, etc.). Desde Timanfaya a Yaiza, pasando por su capital Arrecife, Lanzarote es otra joya de un Atlántico que nos sabe casi a Caribe, el cual está muy sobrevalorado por cierto.


Lanzarote es la tierra de Mararía, obra cumbre de un humilde telegrafista de nombre de Rafael Arozarena y fama internacional, un escritor que nos enseñó a amar a nuestra tierra leyéndola desde el fondo de nuestro corazón. Y es que la isla es escenario, palmo a palmo, de esta novela que representa hoy a la literatura canaria más allá de sus fronteras, siendo incluso traducida al alemán, el italiano o el rumano. Lanzarote es imparable, salvaje, natural, desenfadada, es la tierra del diablo porque su espíritu joven esconde a la más antigua de las ínsulas canarias. ¿Por dónde empezamos?

La Geria

Empecemos por el verde... el verde del vino conejero (gentilicio popular de los habitantes de Lanzarote). A ningún visitante pasa desapercibido que una isla de apariencia tan árida consiga cosechar tan buenos caldos. Las buenas gentes de Lanzarote han logrado sacar provecho de un paisaje dominado por las coladas de lava, el picón, el lapili o la ceniza. ¿La forma? Esta llamativa oquedad superficial hecha sobre el terreno y protegida con un pequeño paredón circular que recibe el nombre de "geria". Como La Geria se conoce también la zona donde se ubican mayoritariamente esta forma de cultivo de la vid, ubicada en el interior de la isla y con una gran presencia de las bodegas más importantes que realizan esta práctica. Como se ve en la imagen hay muchas formas de cultivar esta particular uva, el paredón o murito puede ser circular o semicircular, puede haber mayor o menor profundidad en el hoyo. Todo depende de la especial intensidad con la que el viento choque sobre la planta y lo necesario que sea protegerla de él o encontrar tierra fértil. Una tarea esforzada cuyo resultado es un vino intenso, de sabor propio y carácter sólido. Un auténtico sabor de la tierra.


Ahora nos vamos al sur de la isla, en concreto al suroeste, al visitadísimo Charco Verde. Este pequeño rincón de Lanzarote destaca por ser como su nombre bien indica un charco, casi un "lago", de agua salada que fluctúa en tamaño a lo largo del año dependiendo de la virulencia con la que el mar, a través de las olas, logre penetrar en esta apartada playa de El Golfo. De acceso gratuito, la misma playa está abierta a todos los visitantes que deseen conocerla, y aunque no llegue la carretera hasta la misma playa (¡oigan, que hay que caminar algo, carajo!) podéis dejar el coche a apenas 50 metros de la zona, en un parking público habilitado para tal fin. A continuación, una instantánea:

Lago Verde o Charco de los Chicos

Y de una zona costera a otra porción abierta al mar: Famara. Esta maravillosa playa, cercana al mismo pueblo que le da nombre y al macizo, también homónimo, más importante de Lanzarote, es sin duda un ejemplo de cómo no hace falta viajar tan lejos para disfrutar de playas kilométricas de arenas blancas y aguas cristalinas. Basta con venir a Canarias, con venir a Lanzarote. Famara nos da atardeceres magníficos, nos da viento para surfear (actividad muy popular en la zona), para hacer windsurf o parapente, pero también nos brinda un océano abierto en el que nadar, bucear o simplemente darnos un baño. Famara también es cine, porque fue el escenario de la película One Million Years B.C. en los años 60, el escenario por donde los actores trataban de huir de dinosaurios pero también porque fue, hace no tanto, el sitio donde Lena (Penélope Cruz) se bañaba en la playa en Los abrazos rotos. Es una tierra épica. Un plató de la naturaleza:


Famara

Y si titulamos a esta isla como la "tierra del diablo" no es sólo por su antigüedad (por mucho que el diablo sepa más por viejo que por diablo...), sino porque es el símbolo que nos da la bienvenida en los límites del Parque Nacional de Timanfaya. Este espacio protegido está ubicado en la zona este de la isla y representa uno de los 13 espacios naturales protegidos que existen en la isla, los cuales representan el 41% de la superficie insular. Aunque el parque tiene muchos accesos libres y senderos autoguiados y bien señalizados, lo mejor sin duda es que paséis antes por el Centro de Visitantes (aquí os dejo la web del Parque: http://www.gobiernodecanarias.org/parquesnacionalesdecanarias/es/Timanfaya/) para que conozcáis un poco el origen y las características del parque, cómo se formó la isla, las visitas guiadas que se realizan o incluso viváis en primera persona una simulación sísmica. En fin, para que os den una buena bienvenida. Pero si esto no os fuera suficiente, os recomiendo una visita obligada a Montañas del Fuego. A esta parte del parque se puede llegar en coche, lo que tiene una entrada cuyo precio oscila entre los 2 y los 9 euros, aquí tenéis la web para más info: http://www.cactlanzarote.com/portfolio/timanfaya/#1455148641390-aea192fa-dc45481d-80c2. Una vez hayáis entrado y consigáis aparcar el coche, os esperará una guagua (o como le dicen algunos herejes, "autobús") para daros un rodeo por la zona donde se encuentran los paisajes de coladas volcánicas más importantes que veréis nunca. Cuando volváis al punto de origen, podréis visitar el Centro de Turismo donde tenéis información del sitio, exhibiciones de los populares y famosísimo géiseres, un restaurante e incluso una tienda para comprar algún detalle a un ser querido.


Montañas del Fuego

En los límites una isla que no tiene fin, en lo finito de lo infinito, encontramos el Archipiélago Chinijo. Se trata de un grupo de ínsulas conformado por la isla de La Graciosa y los islotes de Montaña Clara, Roque del Este, Alegranza, Roque del Oeste, y ubicado al norte de Lanzarote. Chinijo es la última frontera de Canarias, ubicada en su punto más septentrional y también más oriental, y a escasos kilómetros de Marruecos que se puede divisar incluso cuando hay buen tiempo. Un punto muy recomendable para visitar es el Mirador del Río, ubicado al norte de Lanzarote, desde él se pueden divisar increíbles panorámicas, como la de a continuación, de "El Río" (estrecho que existe entre La Graciosa y Lanzarote), La Graciosa (la principal isla que se ve en primer plano), Alegranza (al fondo a la derecha) o Montaña Clara (que aunque no se puede distinguir bien, es la más cercana justo detrás de La Graciosa, ocupando el centro de la foto).



¿A qué esperáis para visitar la tierra del diablo?

Fotos con licencia de uso público y reutilización (por orden) de Luc Viatour, Yummifruitbat, Jorge Álvarez, Conny Schoenherr, Luis Miguel Bugallo Sánchez y Víctor R. Ruiz.

© 2016 por DENOMINACIÓN DE ORIGEN. Creado con Wix.com

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